El fin de los dientes de leche ¡y tú con estos pelos!

Menudo problema tengo. Se le ha caído un diente de leche a mi hij@ y no me había preparado para este momento.

¿Te ha pasado alguna vez?

Seguro que en algún momento has dicho ¡Tierra trágame!  al ver que el gran día ha llegado. El fin de los dientes de leche ha comenzado.

Día a día vamos tan liados que se nos olvida que hace un tiempo se le está moviendo un diente de leche.

No es necesario decir que un diente tarda, normalmente, varios días e incluso semanas en caerse desde el momento en que empieza a moverse pero vamos tan liados que se nos pasan los días y, cuando menos nos lo esperamos, ¡ahí está! se le ha caído un diente de leche.

Nuestro peque con los ojitos abiertos como platos y una cara de ilusión impresionante y nuestra cara… todo un cuadro.

¿Qué puedo hacer?

Bueno, no nos alarmemos. El Ratoncito tiene tanto trabajo que no siempre puede venir el mismo día que se le cae el diente. Incluso, algunas veces, puede tardar dos días porque va primero a visitar a los niños que han perdido sus dientes antes.

Al fin y al cabo, todo es cuestión de previsión, papis, porque también sabemos que el Ratoncito Pérez tiene ayudantes que recogen las cartas de los niños así que, ya sabes, ¡no hay tiempo que perder!.

Si ya se le ha caído un diente, lo primero es imprimir la carta del Ratoncito Pérez,  y dejarla bajo su almohada avisando al Ratoncito para que venga lo más rápido posible.

 

 

¿Qué puede traer el Ratoncito Pérez cuando a mi hij@ se le ha caído un diente de leche?

Puede que no seas partidaria de que el Ratoncito traiga dinero a tu hijo/a. Resulta que luego acabas gastando ese dinero comprando algo que quiere y que te acaba saliendo mucho más caro de lo que pensabas.

Puede que, incluso, estés harta de tantos juguetes en casa que usa dos veces y que luego deja a un lado y piensas que tiene tantas cosas que ya no valora nada.

Tenemos una solución para ti.

No es dinero, son monedas del Ratoncito Pérez coleccionables que podrán guardar en un cofre del tesoro. Esa será su mejor y más valorada posesión. Verás cómo lo cuida y lo guarda durante toda su vida.

 

 

No son juguetes, son experiencias que quizá hemos dejado un poco de lado y que vamos a recuperar como cultivar, convertirlos en experimentados chefs, conocer esos montes, playas o bosques que nos rodean y que siempre se nos olvida visitar, pintar sin parar y dejar que la imaginación vuele…

¿Sabes que es lo mejor de todo eso?

Que no lo harán solos. Pueden ser momentos compartidos. Momentos “vuestros” y que permanecerán en vuestra memoria para siempre.

Seguro que, alguna vez, has pensado e incluso sonreído acordándote de aquella vez que tú junto con tu mamá, papá, abuela, abuelo compartíais momentos especiales…

Porque, si algo es cierto, es que esos recuerdos que pasaron muchos años atrás y que todavía te hacen sonreír son los mejores regalos.

Nuestra conclusión es la siguiente:

“Si se le ha caído un diente de leche, regálale experiencias y momentos que recordar. Ese será su gran tesoro.”

El tiempo pasa rápido, aprovecha cada uno de los momentos que te ofrece su bonita infancia my friend.

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